Flagelantes: un rito o una tradición que aún vive en Santo Tomas.

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Aunque varios historiadores se han atrevido a dar fecha de inicio de la tradición, nadie sabe a ciencia cierta cuándo  empezó el evento. Muchos coinciden que han pasado varias generaciones desde que los penitentes en Santo Tomás pagan sus ‘mandas’ por favores recibidos.

Santo Tomas, vive la tradición.

Como ya es costumbre en época de Semana Santa, el municipio tomasino recibe cada viernes Santo a miles de espectadores para ver el paso de los penitentes, quienes cumplen “mandas” por favores recibidos por parte de Dios o alguno de los santos religiosos.

Flagelante en plena acción con su acompañante

Desde bien temprano estas personas -los flagelantes-, llegan desde otros municipios hasta el sector de la Trinchera o Caño de las Palomas, luego toman la calle de la Ciénega o amargura para recorrer 2.5 kilómetros hasta llegar a la Cruz Vieja, donde termina el recorrido.

Por más que ha pasado el tiempo, la tradición no ha cambiado mucho, el recorrido por la denominada ‘Calle de la Amargura’ hasta llegar a la Cruz del Calvario, pasando por varias estaciones bajo un sol canicular y una temperatura de más de casi 40 grados centígrados. La impresión por el dolor que soportan los penitentes es la misma que cautiva a tomasinos y visitantes. Algunos le llaman morbo y pasión.

Este tradicional rito de flagelarse cada Viernes Santo, parece negarse a desaparecer, muy a  pesar de las críticas y del rechazo de la Iglesia Católica y la protestante que en más de una ocasión se han pronunciado por no estar de acuerdo con estas prácticas.

Fe, fanatismo y comercial.

De acuerdo con los abuelos, los primeros que iniciaron esta costumbre fueron habitantes de Santo Tomás, pero con el pasar de los años se le fueron sumando de municipios vecinos. Hoy atrae no solo a penitentes sino a turistas de otras ciudades de la Región Caribe y el resto del país. Y aunque muchos aseguran que esto es cuestión de fe, para otros esto es un espectáculo que raya en el fanatismo, y hay, incluso quienes se atreven a afirmar que ya pasó a ser un negocio, pues no falta quien recibe dinero por flagelarse para limpiar culpas ajenas, y por supuesto los que aprovechan el acontecimiento para la explotación comercial.

¿Baja y Sube la tradición?

Muy a pesar de los comentarios encontrados, Santo Tomas, sigue siendo un municipio de tradiciones culturales; penitentes, carnaval y corralejas. Esta vez la participación tomasina en lo referente a flagelantes fue muy baja en comparación a otros años, solo 6 de los 19 que participaron en el evento. Los 19 son: Santo Tomas 6, Sabanagrande 5, Barranquilla 5, Palmar de Varela 2 y Malambo 1. Pero hay otros ítems que son  bastante alentadores. En la nueva plaza hubo una asistencia de público de por lo menos 5 mil personas y en la calle de la Ciénega unas 10 según datos oficiales. Lo que quiere decir que la tradición sube y baja.

Cabe destacar que Santo Tomás y sus flagelantes fueron incluidos por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo en la nueva ‘Ruta turística de la fe’, que hace parte de la campaña ‘Es el momento de Colombia.